03 febrero 2017

UN SANTUARIO PURIFICADO


Daniel 8:13, 14. Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

“Nuestras expectativas iban en aumento mientras esperábamos la llegada de nuestro Señor, hasta que el reloj marcó las doce a medianoche. El día había pasado, y nuestro chasco llegó a ser una certeza. Nuestras más caras esperanzas y expectativas fueron barridas, y nos sobrevino un deseo de llorar como nunca antes habíamos experimentado. La pérdida de todos los amigos terrenales no se hubiera comparado con lo que sentimos entonces. Lloramos y lloramos hasta que el día amaneció...” (Cristo en su santuario, 8).

Las palabras que Elena de White cita fueron de Hiram Edson luego de la experiencia del Gran Chasco del 22 de octubre de 1844. Los milleritas creían firmemente en que en aquella fecha sería la segunda venida de Cristo, porque consideraban que el santuario a ser purificado era el planeta tierra. Simplemente se dejaron llevar por las interpretaciones del mundo cristiano.

Pero el santuario a ser purificado era uno hecho no con mano humana (Hebreos 9:24), sino uno celestial. Allí comenzó una etapa de juicio, para los hijos de Dios.  Se ve si somos dignos de alcanzar la sublime gracia de ser parte de los ejércitos de los salvados.


Gracias al estudio diligente de la Palabra de Dios, muchas de las fábulas y fantasías con las que se ha revestido al cristianismo, han sido señaladas, y son muchos los que se acercan ahora libremente al Santuario Celestial por medio de la oración para alcanzar gracia y oportuno socorro. ¿Lo haces tú también?

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