01 agosto 2016

EN SOLEDAD CON DIOS



Y vino a mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo… Ezequiel 12:8

“Es imposible que el alma florezca mientras la oración no es un ejercicio especial de la mente. La oración familiar o pública solamente no es suficiente. La oración secreta es muy importante; en la soledad el alma comparece desnuda ante el ojo escrutador de Dios, y se examina todo motivo. ¡La oración secreta! ¡Cuán preciosa es! ¡El alma en comunión con Dios! La oración secreta solo debe ser oída por Dios. Ningún oído curioso debe enterarse del contenido de esa petición”. (La oración 213).

El momento de oración personal y de estudio de la Palabra de Dios es el más precioso del día. Nada reemplaza esos momentos de comunicación con el Creador. Ir tal cual somos ante el trono de la gracia nos prepara y capacita para poder estar en sintonía con el Dios Todopoderoso a fin de ser transformados de gloria en gloria.

¡Qué gran pérdida es dejar pasar un día sin estar en compañía del Señor! Cuando el espíritu humano está adormecido, no busca los espacios para estar cerca del Señor en la dulzura de la soledad santa. Debemos dejar que las rodillas toquen la tierra y que nuestro ser se entregue entero a la adoración del Señor, y esta acción no debe estar supeditada solamente al sentir o al deseo, sino al pensamiento racional de necesidad del Señor.

El gozo, la paz, la paciencia y la amabilidad surgirán de un corazón lleno de esas cualidades, que se desarrollan en un doble frente; en el frente de la comunión personal con Dios, y en el día a día relacionándose con los semejantes.


Cada día es un buen momento para ir a Dios como estás…

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