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06 agosto 2016

DIOS ES JUSTO



“Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios”. Daniel 1:2

“En este tiempo muchos menosprecian las fieles reprensiones de Dios dadas en testimonio. Se me ha mostrado que algunos, tal como hizo aquel malvado rey de Israel, han llegado a quemar las palabras escritas de reprobación y advertencia. Sin embargo, la oposición a los designios de Dios no aplaza su ejecución. Desafiar las palabras que el Señor habla a través de sus instrumentos escogidos sólo provocará su ira y, finalmente, traerá la ruina segura al transgresor. A menudo, la indignación enciende el corazón del pecador contra el agente que Dios escoge para hacerle llegar sus reprensiones. Siempre ha sido así, y ese mismo espíritu que encarceló a Jeremías por haber obedecido la palabra del Señor persiste en nuestros días”. (Testimonios para la iglesia, 4: 179).

Joacim, el rey de Judá, hijo de Josías, ya había sido reprendido por el Señor quien había enviado mensajes de amonestación por sus profetas, pero el rey impenitente no aceptaba esto. Es más, cuando Jeremías le leyó un mensaje escrito en un rollo, el rey malvado quemó el mensaje escrito. Muchos hombres y mujeres de hoy se burlan y rechazan las palabras bíblicas, pero estas no caerán al suelo sin que se cumplan sus mensajes.

Tenemos un Dios bueno pero también justo. Un Dios que se deleita en la misericordia (amar a quien no merece ser amado) pero que también desea que sus hijos sean leales, porque esa lealtad tiene como premio la vida eterna. No es un previo que puede ser entregado y ya, sino que también es un proceso de preparación para gozar de la dicha de la presencia de Dios en la nueva tierra.


Hoy seamos leales tu y yo.

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