12 agosto 2016

DIOS DE LOS SUEÑOS



En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño. Daniel 2:1.

“El rey sabía que si ellos realmente pudieran decir la interpretación, también podrían relatar el sueño. El Señor en su providencia había dado a Nabucodonosor este sueño y había permitido que los detalles huyeran de su memoria, mientras la terrible impresión permanecía en su mente, a fin de desenmascarar las pretensiones de los hombres sabios de Babilonia. El monarca estaba muy encolerizado y amenazó a todos los sabios con la muerte si hasta cierto tiempo el sueño no era reproducido. Daniel y sus compañeros habían de perecer con los falsos profetas; pero, arriesgando la vida, Daniel se aventuró a entrar en la presencia del rey, pidiendo que se le concediera tiempo para mostrar el sueño y la interpretación”. (La edificación del carácter, 32).

Para el pensamiento babilónico, cada habitante tenía un dios personal que los protegía de los demonios que abundaban y que buscaban su mal. Cabe resaltar que eran una nación religiosa; y uno de las evidencias que se tenían de que su dios personal se había enojado con ellos y los había abandonado era que tuviesen un sueño y no pudieran recordarlo. De allí parte de la desesperación de Nabucodonosor.

Lo que pasa  es que si el rey no podía recordar el sueño, significaba que su dios personal, es decir, el principal dios de Babilonia, lo había abandonado y su reinado peligraba por ende.

A través de la intervención de Dios por medio de Daniel, se lograría direccionar la mente del poderoso monarca hacia la Omnisapiencia del Señor, quien gobierna y está presente. Dios impresionó a Nabucodonosor, y este comenzó a conocer el Dios Verdadero.


Hoy Dios nos puede hacerte partícipe de sus procesos para bendecir a otros… ¿estás dispuesto?

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