Google+ Followers

08 julio 2016

SANTIDAD



“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿Habrá algo que sea difícil para mi?” Jeremías 32:27

“Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios, particularmente los que apenas han comenzado a confiar en su gracia, deben guardarse en forma especial. El primero, en el cual ya se ha insistido, es el de fijarnos en nuestras propias obras, confiando en algo que podamos hacer para ponernos en armonía con Dios. El que está procurando llegar a ser santo mediante sus esfuerzos por observar la ley, está procurando una imposibilidad. Todo lo que el hombre puede hacer sin Cristo está contaminado de egoísmo y pecado. Sólo la gracia de Cristo, por medio de la fe, puede hacernos santos”. (El camino a Cristo, 60).

Nada de lo que podamos hacer nosotros nos puede hacer santos. Mira, aquí no estamos tratando el tema de esforzarte por vivir en un lugar limpio, ni el de tener el auto aseado, ni de llevarte bien con tu esposa, esos son otros ámbitos que exigen que salgamos de nuestra zona de confort y hagamos cierto esfuerzo, mayor o menor.

El tema de hoy es la santidad, y la santidad solo se logra por la gracia de Cristo, por medio de la fe. Eso puede hacernos santos, solo ello. Lo demás, lo que tiene que ver con la vida en esta tierra, los temas del diario vivir se ven permeados por la santidad, pero no nos hacen más santos; para darnos cuenta de ello podríamos ir a ver un hogar sumamente ordenado, de una persona sumamente indeseable.

La santidad se logra por la permanencia constante con Dios. Ni eso ni nada es difícil para Dios. Dios puede transformarte de tímido a viril, de tosco a refinado, de débil a fuerte, de voluble a firme, de inconstante a constante. El Señor puede transformar tu naturaleza cultivada o adquirida para volverte santo o santa.


Tú no eres difícil para el Señor. Una vez que estás cerca de Dios, la respuesta natural del corazón es: ¿Qué quieres que haga Señor?; y escucharás: “Si me amas, guarda mis mandamientos”. ES decir, no eres obediente para ser santo, sino porque ya estás con el Señor. Esa es la dimensión.

No hay comentarios.: