Google+ Followers

06 julio 2016

NUESTRO CÓSMICO AMIGO




“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29:13.

“La oración es el acto de abrir el corazón a Dios como a un amigo. El ojo de la fe ve a Dios muy de cerca. El suplicante puede obtener preciosa evidencia del amor divino y el cuidado hacia él. Pero, ¿por qué tantas oraciones no son jamás contestadas? ... El Señor nos da la promesa: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. Jeremías 29:13. Habla también de algunos que “no clamaron a mí con su corazón”. Oseas 7:14. Tales peticiones son oraciones en la forma, de labios afuera, que el Señor no acepta” (La oración 313).

Jeremías a lo largo de su ministerio atravesó momentos sumamente difíciles por la respuesta de su pueblo a los mensajes que el mismo Señor le daba para compartir.

¿Te imaginas hacer la voluntad de Dios y con todo, que te vaya mal? Me imagino que Jeremías habrá tenido que afrontar todo ello, y a eso súmale su temperamento apacible. Fue una exigencia única. Sin embargo, Dios contó con él y Jeremías hizo de la oración un modus vivendi. Su manera de vivir.

La oración es un acto de amor y constancia, un acto de vida para el ser humano. Es una experiencia que exige constancia también, para no dejarla solo al sentimiento ni a los deseos, sino a la determinación de hacer lo que se debe hacer. La oración es una experiencia maravillosa que facilita el funcionamiento del espíritu, al calmar la ansiedad, pero también del cuerpo al facilitar el funcionamiento normal del ser.

Busquemos al Señor de todo corazón, y el Señor oirá nuestros ruegos. Hoy busquemos al Señor en oración, donde nos encontremos, y hablemos con nuestro cósmico amigo.


No hay comentarios.: