04 julio 2016

EN SUS MANOS



“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daro el fin que esperáis”. Jeremías 29:11.

“Solamente un día es nuestro, y en él hemos de vivir para Dios. Por ese solo día, mediante el servicio consagrado, hemos de confiar en la mano de Cristo todos nuestros planes y propósitos, depositando en él todas las cuitas, porque él cuida de nosotros… “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”.
Si buscamos a Dios y nos convertimos cada día; si voluntariamente escogemos ser libres y felices en Dios; si con alegría en el corazón respondemos a su llamamiento y llevamos el yugo de Cristo—que es yugo de obediencia y de servicio—, todas nuestras murmuraciones serán acalladas, todas las dificultades se alejarán, y quedarán resueltos todos los problemas complejos que ahora nos acongojan”. (El discurso maestro de Jesucristo, 86).

Pero que difícil nos resulta a veces el confiar en nuestro amado Señor. Estamos tan acostumbrados a hacer las cosas a nuestro modo y de acuerdo a nuestros criterios, que depositar todas nuestras preocupaciones resulta ser una tarea complicada. ¡Incluso están aquellos que si no sienten preocupación y angustia, no sienten que están ocupados y trabajando!

Pero ¿qué pasaría si hoy colocáramos cada paso en las manos de Dios? ¿Acaso todo tendría otra dimensión? El tráfico en el camino a las responsabilidades; el niño que toca la ventana del auto; la persona que se sienta a nuestro lado en el bus; las diversas vivencias; ¿no tendrían otro sentido? Si estamos en las manos de Dios, pues entonces todo es una oportunidad para algo.


Hoy estemos en las manos de Dios; hoy coloquemos nuestra agenda en las manos del Todopoderoso y amante Dios, el cual tiene misericordia de ti y de mi.

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