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26 julio 2016

CONFIANZA



“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”. Lamentaciones 3: 22, 23.

“Cuando fue llamado a beber la copa de la tribulación y la tristeza, y cuando en sus sufrimientos se sentía tentado a decir: “Pereció mi fortaleza, y mi esperanza de Jehová,” recordaba las providencias de Dios en su favor, y exclamaba triunfantemente: “Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.” Lamentaciones 3:18, 22-26”. (Profetas y Reyes, 310).

A veces me llaman o escriben personas maravillosas que sufren. Un desamor, la muerte de un ser muy amado o el que los planes acariciados que tenían no les fuera bien. A veces la vida nos muestra solo días oscuros y tristes. Allí es cuando estamos a solo un poco de flaquear en nuestra fe. Allí es cuando los pensamientos de la Biblia y solo la palabra de Dios nos pueden alentar.

Cuando Jeremías sufría, en su ministerio a favor del pueblo de Dios, aprendió a depender así como Job, quien exclamó que esperaría en Jehová aun hasta que viniera la muerte. Aprendamos a esperar las victorias del Señor. El sabe cuánto podemos soportar. Él conoce los límites, porque Él mismo los vivió. Ánimo amiga y amigo, el Señor sabe de tus lágrimas y de tus angustias. Deposita ante Él tus problemas; cumple tus promesas, y deja que Dios haga el resto.


Ahora, a beber mucha agua, a hacer ejercicio, a comer sano y a trabajar con ahínco, y vive con una sonrisa en el corazón porque Dios se hará cargo de tus tribulaciones… solo confiemos.

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