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23 junio 2016

UNA PERSPECTIVA



Isaías 53:5 “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

“Al condescender a tomar sobre sí la humanidad, Cristo reveló un carácter opuesto al carácter de Satanás. Pero se rebajó aun más en la senda de la humillación. “Hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Así como el sumo sacerdote ponía a un lado sus magníficas ropas pontificias, y oficiaba en la ropa blanca de lino del sacerdote común, así también Cristo tomó forma de siervo, y ofreció sacrificio, siendo él mismo a la vez el sacerdote y la victima”. (Deseado de todas las gentes, 16).

El solo hecho de haberse hecho hombre, ya era una humillación para el Todopoderoso Dios Creador del cosmos. Venir a este grano de arena para volverse uno como tú y como yo; con sus limitaciones y debilidades, aunque sin pecado. Vino a luchar como hombre para enseñarnos que se puede vivir enteramente del lado de Dios.

Se humilló como víctima a favor de ti y de mi. ¡Qué amor tan grande el de Jesucristo! ¡Cuánto te ama y me ama! Un amor que no puede ser contemplado totalmente por la mente humana. Y lo mejor es que este mismo Dios está intercediendo por ti y por mi ante el trono de la gracia para que alcancemos el perdón cada vez que vamos hacia Él.

Cuando pensamos “¿Quién soy?”, podríamos llegar a desanimarnos al llegar a la conclución que somos máquinas biológicas perfectas; pero la pregunta adecuada sería: “¿De donde vengo?”, “¿Cuál es mi propósito de existir?”, “¿Hacia donde voy?”; todas las respuestas tiene sentido cuando Jesucristo esta en el centro de tu vida y la mía. En medio de las sociedades, consumistas o no, cuando Cristo está en la mente, todo tiene sentido. Dios, nuestro intercesor, nos pone en la perspectiva correcta.


Hoy seamos concientes de que lo que somos y vivimos, debe ser para la gloria de Dios. Dios hará su parte, has tú tu parte. Ubícate en tu puesto, del lado del Cordero de Dios, en este día.

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