07 marzo 2016

PACTO CON NUESTROS OJOS



Job 31:1 “Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” 

“Si la lascivia, la contaminación, el adulterio, el crimen y el asesinato están a la orden del día entre los que no conocen la verdad, y se niegan a ser controlados por los principios de la Palabra de Dios, cuán importante sería que el grupo que profesa ser seguidor de Cristo, aliado de Dios y los ángeles, pudiera mostrarles un camino mejor y más noble” (Consejos sobre la salud, 615)

Los pecados sexuales ingresan por los ojos. Cuando permitimos que nuestros ojos se complazcan en aquello que no es debido, solo deshonramos al Señor y luego nos deshonramos a nosotros mismos.

Había un canto infantil que tenía la siguiente letra: “Cuidadito los ojitos lo que miran”. Aunque pueril, tenía un contenido muy digno de rescatar. La complacencia en lo que miramos puede dejar secuelas difíciles de borrar a largo plazo.

Ser disciplinados con los horarios. Cumplir con una agenda apretada de manera saludable contribuirá a tener un mejor control de los pensamientos, y en consecuencia, de las emociones y deseos. Cuando somos disciplinados con nosotros mismos, entonces vivimos un cristianismo real y concreto.


La disciplina en cuanto a lo que permitimos que entre a nuestro cerebro a través de nuestros ojos nos puede salvar de pecados como la pornografía y la codicia. Hoy hagamos un pacto con nuestros ojos de no mirar nada obsceno y de baja estima.

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