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12 febrero 2016

DIGNIDAD



Esther 1:12 “Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira”. 

“El rey envió por la reina cuando ya no era él mismo, cuando su razón había sido destronada por la ingestión de bebida, a fin de que los hombres presentes en la fiesta, embrutecidos por el vino, pudiesen mirar su belleza.  Ella actuó en armonía con una conciencia pura” (Conflicto y valor, 244).

Pienso en dos puntos. El primero es que las bebidas alcohólicas tienen una participación activa en miles de escenas de dolor alrededor del mundo durante siglos. Cuando veo un comercial de alguna bebida alcohólica por la televisión, todo aparentemente es diversión y deleite, pero me pregunto, ¿Cuándo pondrán imágenes de los hombre atropellados, golpeados, asesinados, envilecidos y abandonados por el vicio? ¿Cuándo se darán testimonios de mujeres violadas, niños huérfanos o muertos, hogares destruidos, niños golpeados por el uso del alcohol? Pero todas las conciencias alcohólicas se conforman con la frase: “beba con moderación”.

El segundo punto es que Vasti no quiso estar delante del rey dejando su ceremonia porque este estaba embrutecido por el vino y pensó que si no iba, luego que le pasaran los efectos del vino, la alabaría por haber reusado la orden, pero el rey tenía muy malos concejeros.

Vasti actuó según su sana conciencia. Cuidó no solo su nombre y prestigio como reina, sino también el prestigio de un rey alcoholizado. Pero como en muchos episodios de la vida, recibió mal por bien, debido a que nadie le consultó el porqué de su proceder, sino que simplemente se la juzgó. Hoy asumamos una posición de dignidad frente a los oprobios, y si vemos a alguien que se niega a realizar alguna actividad, antes de juzgar,  busquémosle para saber el porqué de su reacción, quizá nos llevemos una sorpresa.

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