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24 enero 2016

VIVE CON RESPONSABILIDAD



2 Crónicas 33:13  “Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios”.

“Pero este arrepentimiento, por notable que fuese, fue demasiado tardío para salvar al reino de las influencias corruptoras de los años en que se había practicado la idolatría. Muchos habían tropezado y caído, para no volver a levantarse… Entre aquellos cuya vida había sido amoldada sin remedio por la apostasía fatal de Manasés, se contaba su propio hijo, quien subió al trono a la edad de veintidós años” (Profetas y reyes, 282).

He escuchado algunas veces la frase: “Déjame vivir mi vida!.. como tú ya gozaste de joven, eres egoísta y no quieres que yo goce también.”

Muchos creen que sus acciones no traerán consecuencias. Todo lo que hagamos o digamos genera una honda de consecuencias que se harán cada vez más grandes. Esto puede llegar a ser muy desastroso y doloroso.

Cuantos corazones rotos por el abandono del ser amado luego de que este se enterara que ella estaba embarazada. Cuantas lágrimas por tener que dejar la universidad o el colegio para ocultar las consecuencias de las elecciones erradas. Cuantos jóvenes lloran las elecciones erradas tomadas en la adolescencia.

Manasés tocó fondo y solo allí se arrepintió de sus grandes maldades, pero su arrepentimiento no fue suficiente. Su hijo quedó corrompido al punto que fue peor que él mismo y sus propios siervos lo asesinaron.

Hoy pensemos que no somos islas y que nuestras acciones todas nos darán consecuencias. Piensa que cada día es como un capítulo del libro de tu vida y que no se podrá borrar. Vive hoy de tal modo que tengas un buen recuerdo para mañana, y que tus hijos algún día lean en sus páginas y no te avergüences. 

2 comentarios:

Anita Jocabed Navarro Arevalo dijo...

Excelente pastor, bendiciones

Anita Jocabed Navarro Arevalo dijo...

Excelente pastor, bendiciones