17 enero 2016

DERRIBANDO LOS LUGARES ALTOS



2 Crónicas 15:17  “Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días”.

“Los largos anales de un servicio fiel prestado por Asa quedaron manchados por algunos errores cometidos en ocasiones en que no puso toda su confianza en Dios. Cuando, en cierta ocasión, el rey de Israel invadió el reino de Judá y se apoderó de Rama, ciudad fortificada situada a tan sólo ocho kilómetros de Jerusalén, Asa procuró su liberación mediante una alianza con Ben - adad, rey de Siria. Esta falta de confianza en Dios solo en un momento de necesidad fue reprendida severamente por el profeta Hanani”. (Profetas y reyes, 83).

Las reformas deben ser completas. Cuando queremos hacer un cambio en nuestras vidas, deben ser hechas en serio y de raíz. Vicios tales como los videojuegos, el internet, lo relacionado con la lascivia, el consumo de sustancias, todo ello con solo ramas que tienen una raíz que no se ve realmente. Para vencer estos vicios hay que descubrir cuál es el detonador de la práctica de pecado.

Una vez descubierto hay que cambiar las condiciones que generan el pecado. Así de serio y meticuloso debe ser el trabajo contra los condicionantes de la maldad. Atacar a la raíz y luego las ramas caerán solas.

Asa hizo un trabajo maravilloso, pero al final de su reinado sus acciones desdijeron sus primeros años y una de aquellas causas fue que no exterminó los lugares de apostasía por completo.


Hoy aprendamos a no dejarnos llevar por nuestras emociones en el momento en que debemos acabar con los lugares altos de nuestro corazón. Debemos descubrir los detonantes de nuestros vicios y hacer lo posible para resolver esos conflictos, y correr, en nuestra debilidad, a los brazos amorosos del Señor.

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