01 noviembre 2015

SOMOS UN EQUIPO CON DIVERSAS RESPONSABILIDADES




2 Reyes 4:2  “Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite”.

“No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos. Pero Dios nos pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra vida, que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra.  El no espera de todos la misma clase de servicio.  Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener la obra del Evangelio.  Dios acepta la ofrenda de cada uno.  Lo que resulta necesario es la consagración de la vida y de todos sus intereses.  Los que hagan esta consagración oirán el llamamiento celestial y le obedecerán. . .” (Conflicto y valor, 223).

Cuando leemos la vida de estos personajes de la Palabra de Dios, encontramos inspiración y hasta nos sentimos animados a hacer grandes acciones y sacrificios para el Señor o deseamos ir de viaje a alguna tierra extraña para llevar la Palabra.

Lo que debemos buscar cada día es ser lo suficientemente consagrados como para que la voz de Dios no encuentre mayores interrupciones al llegar a nuestra mente.

La primera evangelización que debemos buscar es la del hogar. El primer campo misionero es la casa. Allí debemos demostrar por conducta y palabras que somos hijos e hijas de Dios.

La vida de Eliseo es una vida de inspiración y coraje, pero de mismo valor es la vida de una madre, una alumna, un estudiante, un padre, un obrero o un empleado o empleada desempeñando sus responsabilidades fielmente, y estando dispuesto a colaborar con la obra del Señor según sean sus dones y capacidad.

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