15 octubre 2015

QUE EL CORDERO GANE LA BATALLA




1 Samuel 31:4  “Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella”.

“Hoy procura Satanás repetir esta historia.  Dios está apartando a sus hijos de las abominaciones del mundo, para que puedan guardar su ley; y a causa de esto, la ira del "acusador de nuestros hermanos" no tiene límite.  "Porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo." (Apoc. 12: 10, 12.) La verdadera tierra de promisión está delante de nosotros, y Satanás está resuelto a destruir al pueblo de Dios, y privarlo de su herencia.  Nunca fue más necesario que hoy oír la advertencia: "Velad y orad, para que no entréis en tentación." (Mar.  14: 38.)” (Patriarcas y profetas, 745).

Ese es el fin del diablo y de sus argucias. El quiere apartarnos de Aquel que es vida y luz. Hay muchos que si pudieran ver a través del velo que separa el mundo de los humanos del mundo espiritual y pudieran ver la batalla entre las fuerzas del bien y del mal, tomarían conciencia y se apartarían de sus malos caminos. Pero el Señor no nos permite esa gracia porque en su palabra ya dejó el sendero que debemos seguir.

En la vida de Saul, el primer rey de Israel, este se dejó dominar por sus paciones y por el mismo diablo y su fin fue mortal. Hoy decidamos que el Cordero de los Siglos gane la batalla en nuestra mente y en nuestras desiciones.

Que Dios te cuide y ayude en todo momento y lugar y recuerda: Solo depende de ti y de mi que el Cordero gane la batalla en tu vida el día de HOY.

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