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26 septiembre 2015

LAS MALAS COMPAÑIAS


Jueces 14:3  “Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada”.

“Como. . . estaba cerca de la región de los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se crearon en su juventud intimidades cuya influencia entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la ciudad filistea de Timnat conquistó los afectos de Sansón, y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos". Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se efectuó”. (Conflicto y valor, 132).

Un viejo refrán reza: “dime con quién andas y te diré quién eres” y es que nadie es una isla en este mundo, todos vamos a recibir algún tipo de influencia de nuestro entorno, de nuestros amigos y de las personas con quienes nos relacionamos.

Sansón decidió abrir la puerta de su corazón a las influencias de las personas que no temian ni amaban a Dios lo que dejó una marca seria en su carácter, la misma que luego se convirtió en su modus vivendi.

Querido joven y señorita, amigo y amiga que me lee, esa amistad tan inocente con una persona que desprecia la buena voluntad de Dios llegará a producir en usted su fruto. ¿Andarán dos justos sino estuvieren de acuerdo?

Tenemos una responsabilidad muy grande en la elección de nuestros amigos. De allí la importancia de estudiar en escuelas, colegios y universidades de nuestra fe para preservar las características cristianas que la Biblia proclama. Hoy tratemos de influir en los demás a través de un carácter equilibrado y amoroso, influir en otros pero no en intimar en aquellos que desprecian la buena voluntad de Dios, santa y perfecta.


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