11 septiembre 2015

CUIDADO CON EL PENSAMIENTO



Deuteronomio 5:18  “No cometerás adulterio.”

“Cuando la Ley de Dios está escrita en el corazón, se manifiesta en una vida pura y santa.  Los mandamientos de Dios no son letra muerta.  Son espíritu y vida, y llevan la imaginación y los pensamientos a sujetarse a la voluntad de Cristo.  El corazón en el cual se hallen escritos, será guardado con toda diligencia, porque de él mana la vida.” (Consejos sobre conducta sexual, adulterio y divorcio, 94).

El pecado sexual, como cualquier otro, nace en la mente. Todo está en que guardemos nuestros pensamientos del mal. Del corazón (mente) del hombre mana lo bueno o lo malo.

Recuerda que cada uno es tentado según sus propios deseos carnales (concupiscencia). Lo que necesita todo hijo de Dios que milita en esta tierra con el objetivo de llegar a la Nueva Tierra, es ejercer control absoluto sobre cada una de las puertas de entrada a su cerebro y estas son los cinco sentidos. Mucho cuidado con el material que empleamos para construir nuestros pensamientos. Lo que miramos, escuchamos, respiramos, ingerimos y tocamos afectará de manera directa la tendencia de nuestro ser.

El adulterio o pecado sexual se inicia albergando deseos carnales. Ejerzamos extremo cuidado de no permitirnos pensamientos impuros.

Hoy habitemos en la atmosfera del Señor, ingiriendo alimentos saludables y a su hora, tocando lo lícito, respirando aire puro en plena práctica de algún deporte, escuchando lo que es noble y mirando lo que está de acuerdo a la voluntad de Dios. Haciendo esto, el Señor nos regalará la pureza.


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