29 agosto 2015

VALOR

Levíticos 5:1  “Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio, o supo, y no lo denunciare, él llevará su pecado.”

“Nunca estamos solos.  Tenemos un Compañero, lo elijamos o no.  Recordad, jóvenes y señoritas, que dondequiera que estéis, cualquier cosa que hagáis, Dios está allí.  Tenéis un testigo para cada palabra y acción: Dios santo, que odia el pecado.  Nada que se diga, haga o piense puede escapar de su ojo infinito.  Vuestras palabras puede ser que no sean oídas por oídos humanos, pero son oídas por el Gobernante del universo.  Él lee la ira interior del alma cuando la voluntad se indispone.  Oye las expresiones profanas.  En el lugar más oscuro y solitario, él está allí.  Nadie puede engañar a Dios; nadie puede escapar de rendirle cuentas.”

El texto tiene múltiples aplicaciones. Imagina que se te cae un billete de gran valor monetario mientras esperas para pagar tus cuentas y la persona que está justo detrás de tuyo pone su pie encima del billete y no te dice nada. Otro individuo que lo ha visto todo espera a que la persona levante el billete y te lo devuelva pero eso no sucede. Entonces se pone de pie y en lugar de exigirle que te lo devuelva le pide algo de dinero para no denunciarlo.

¿Te sonó familiar la historia?, pues sucede a menudo. Cuanta gente se vuelve un cómplice o secuaz del pecado. Cuando vemos que algo malo está sucediendo y está  a nuestro alcance llamar la atención del que está andando mal, es nuestro deber moral comunicarnos con él y llamarlo a la reflexión con cariño.

Si contamos con un temperamento tímido, esta tarea será difícil en verdad pero Fiel es Dios que si nos da un elefante, también nos dará el agua para que beba, si nos dio un deber, también nos dio la capacidad para cumplirlo. Querido amigo, no tema de enfrentar a sus amigos o desconocidos para que  con palabras de cariño como a hijos, padres o hermanos, los llame a la reflexión para que así libre su alma y la del transgresor, si es que este lo escuchare.


Recuerde que el Testigo Fiel y Verdadero, el que lo ve todo, nos contempla con amor y no nos tendrá por inocentes si somos llamados a testificar y callamos. Seamos valientes en el Señor. Caminemos como viendo al Invisible el día de hoy.

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