27 agosto 2015

UNA MARCA

Éxodo 20:8-10  “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.”

“Aquí no se presenta el sábado como una institución nueva, sino como establecido en el tiempo de la creación del mundo.  Hay que recordar y observar el sábado como monumento de la obra del Creador.  Al señalar a Dios como el Hacedor de los cielos y de la tierra, el sábado distingue al verdadero Dios de todos los falsos dioses.  Todos los que guardan el séptimo día demuestran al hacerlo que son adoradores de Jehová.  Así el sábado será la señal de lealtad del hombre hacia Dios mientras haya en la tierra quien le sirva.” (Patriarcas y profetas, 315).

El sábado es una señal de lealtad. Los que reconocemos a Dios como el amo y Señor de nuestra vida y voluntad, sueños e intereses, hemos decidido apartar el sábado.

Si uno mata, entonces las consecuencias son obvias, lo mismo si uno roba, miente, fornica o deshonra a sus padres, el mundo observa y critica. Pero ¿qué comentario haría el mundo si no guardamos el sábado? Pues ninguno porque no les interesa.

El sábado es una señal que solo reconocen los hijos obedientes de Dios y Dios los reconoce a ellos en su lealtad.

Medita en esta realidad. El sábado es el sello invisible de Dios en sus hijos, es la marca que los identifica como siervos del Todopoderoso. No es cualquier día, es el día de Jehová, el día de demostrar nuestra real y concreta lealtad al Creador.

Hoy tomemos una decisión, la decisión de guardar el sábado como el acto concreto de dar nuestro corazón a Jesús.


No hay comentarios.: