08 agosto 2015

NO MENOSPRECIES LO VALIOSO

Génesis 25:32  “Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?”
“Así menospreció Esaú la primogenitura." Al deshacerse de ella, tuvo un sentimiento de alivio. Ahora su camino estaba libre; podría hacer lo que se le antojara. ¡Cuántos aun 178 hoy día, por este insensato placer, mal llamado libertad, venden su derecho a una herencia pura, inmaculada y eterna en el cielo!” (Patriarcas y profetas 178, 179).
“Déjame vivir mi vida”, es el grito desesperado y sin sentido de los muchos adolescentes, quienes por diversas causas desean dar rienda suelta a su voluntad.
La música, la moda, el sexo, las apuestas, las actividades de riesgo, constituyen “deleites” que estarían dispuestos a probar, de no ser por los escrúpulos religiosos que los tienen “atados”.
Su vida religiosa no es tal, solo es una cuestión de formalismos. Desprecian, al igual que Esaú, su herencia eterna por los espejismos inmediatos de esta vida, los cuales, a ser probados, dejarán una marca en el alma que solo la misericordiosa acción del Espíritu Santo podrá borrar.

Hoy no menospreciemos las bendiciones recibidas. Las amorosas prohibiciones de nuestro sabio Dios y la sabias direcciones de su palabra sean nuestra guía por sobre nuestros gustos y pasiones.

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