13 agosto 2015

EL EJEMPLO PATERNO

Génesis 37:3  “Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.”
“Sin embargo, hubo uno de carácter muy diferente; a saber el hijo mayor de Raquel, José, cuya rara hermosura personal no parecía sino reflejar la hermosura de su espíritu y su corazón. Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral.  Escuchaba las enseñanzas de su padre y se deleitaba en obedecer a Dios. . . Habiendo muerto su madre, sus afectos se aferraron más estrechamente a su padre, y el corazón de Jacob estaba ligado a este hijo de su vejez.  "Amaba. . . a José más que a todos sus hijos".” (Conflicto y valor, pág. 73).
Si bien es cierto que los hijos alegran a los padres, podríamos refeccionar en dos aspectos.
Los padres debemos seguir el ejemplo de Jacob, de no perder oportunidad de sembrar en las mentes de los niños las lecciones espirituales que los prepararán para una ciudadanía en el reino de los cielos. Lecciones de amor, firmeza moral, obediencia y virtud. Para ello es necesario que los padres aprendamos a dominar nuestras propias inclinaciones al mal para ser ejemplos.
Segundo. Cuando los hijos ya son grandes y quizá, al no haber contado con la guía sabia de padres temerosos de Dios, es necesario que se eduquemos en la escuela de Cristo, pues, aunque nuestros sus padres no hayan podido (o no hayan querido) darles un buen ejemplo, la responsabilidad de un carácter moral integro descansa ahora en ellos mismo.

Los padres podemos aliviar la pesada carga de las inclinaciones al mal, siendo modelos de virtud para los hijos, y de no haber sido así, los hijos tenemos ahora la obligación de dejar los ejemplos de padres disolutos y buscar ser ahora, no un reflejo de un hogar tal, sino un reflejo del carácter de Dios y así constituirnos en consuelo para los cansados ancianos y aun un ejemplo para nuestros padres. Jacob amaba a José por su temperamento y carácter, los cuales fueron sembrados en su juventud. Hagamos lo mismo con nuestros hijos.

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