23 julio 2015

EL REPOSÓ

Génesis 2:3  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

“Los padres pueden llevar a sus hijos al aire libre para contemplar a Dios en la naturaleza.  Pueden señalar a las flores en capullo y a los capullos abiertos, los elevados árboles y las bellas briznas de hierba, y enseñar que Dios hizo todas estas cosas en seis días y descansó en el séptimo día y lo bendijo.  En esa forma, los padres pueden dedicarse con afán a instruir a sus hijos, de modo que cuando ellos contemplen las cosas de la naturaleza, recuerden al gran Creador de todas ellas.  Sus pensamientos serán elevados al Dios de la naturaleza, llevados a la creación de nuestro mundo cuando se establecieron los fundamentos del sábado y todos los hijos de Dios clamaron de gozo.  Tales son las lecciones que han de impresionarse en la mente de nuestros hijos.” (Conducción del niño en el hogar, 506).

Querido amigo y amiga. Si no eres padre, pues imagina el gran gozo que ha de ser que el sábado por la tarde salgas a la orilla del mar con tus hijos pequeños y les muestres cuán grande es la creación de Dios, elevando sus pequeñas mentes al Señor del Sábado.

Pero si ya eres padre o madre, pues es hora de iniciar la buena práctica de salir con tus hijos en busca del gran libro de la naturaleza y a través de él, elevar las juveniles mentes hacia la magnificencia y poder creador de Dios.

El sábado el Señor terminó su obra. En seis días hizo todo cuanto nos rodea, y luego, como un artista que se detiene a contemplar su obra maestra, no como quien estuviera cansado, sino como quien se goza en la excelencia, el Señor descansó para gozarse con el hombre de su creación.


Amigo, amiga, el sábado es el día venturoso que nos trae dulce paz, es el día señalado con el sello de su amor, nuestro Dios lo ha designado, es el día del Señor. Es el día en el que tú y Dios pasan tiempo juntos a fin de entrar en estrecha comunión. Disfrutemos del reposo semanal.

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