31 julio 2015

DESEOS DE FIGURAR

Génesis 11:4  Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
“Durante algún tiempo, los descendientes de Noé continuaron habitando en las montañas donde el arca se había detenido.  A medida que se multiplicaron, la apostasía no tardó en causar división entre ellos.  Los que deseaban olvidar a su Creador y desechar las restricciones de su ley, tenían por constante molestia las enseñanzas y el ejemplo de sus piadosos compañeros; y después de un tiempo decidieron separarse de los que  adoraban a  Dios.  Para lograr su fin, emigraron a  la llanura de  Sinar, que  estaba a orillas del río Éufrates. . . Decidieron construir allí una ciudad, y en ella una torre de tan estupenda altura que fuera la maravilla del mundo. . .” (Conflicto y Valor, 43).
El orgullo, el deseo de figurar, el deseo de llamar la atención, de recibir aplausos. No hombre. En mis cursos de liderazgo les digo a los muchachos, tú y yo somos como granitos de arena. Algunos están debajo del mar y tardan años y quizá siglos o quizá no salgan nunca del fondo del mar. Otros salen a la orillan y son iluminados la luz. Otros están en lo alto de las dunas, en una situación más elevada. Y los últimos están viajando por todo el mundo, llevados por los vientos.
Si yo soy un granito de arena, pueda que nunca salga a luz, y si es la voluntad de Dios, pues soy exitoso. Y si él quiere que estén en la orilla, brillando, o en lo alto de una duna, dominando el panorama o viajando por todo el mundo, igual seré exitoso.
El fracaso no se mide por no figurar, sino por no hacer la voluntad de Dios. Los descendientes de Noé que no querían vivir con sus hermanos fieles buscaron figurar para olvidar a Dios. Pues amigo, el figurar con grandes logros para exaltarte a ti mismo hará que tarde o temprano dejes de considerar a Dios como el centro de tu vida.
¿Tienes grandes sueños? Pues ponlos en sintonía con la voluntad revelada de Dios en la Biblia y adelante. Éxito no es figurar, ni lo contrario es fracaso. Éxito es vivir en armonía con la voluntad de Dios, y fracaso, aun el fracaso eterno es no hacerlo.

Tu voluntad y la mía debieran ser la voluntad de Dios. Su voluntad escrita en nuestros corazones hoy mismo. Sea nuestra oración.

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