02 marzo 2015

DIOS NOS AYUDE




Ezequiel 2:6 “Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde”.

“Una maravillosa representación simbólica dada al profeta Ezequiel durante su destierro en la tierra de los caldeos, enseña esta lección. Recibió la visión cuando estaba abrumado por recuerdos tristes y presentimientos inquietantes. La tierra de sus padres estaba desolada; Jerusalén, despoblada. El profeta mismo era extranjero en un país donde la ambición y la crueldad reinaban. Por todas partes veía manifestaciones de tiranía e injusticia. Su alma estaba afligida y se lamentaba día y noche. Pero los símbolos que se le presentaron ponían en evidencia un poder superior al de los gobernantes terrenales”. (La Educación 160).

¿Cuántas veces hemos temido a hombres y mujeres que tenían mucho poder y estaban en la capacidad de dejarnos “fuera de juego”? ¿Cuántas veces hemos tenido que callar? Pues el versículo de hoy es una evidencia del tierno cuidado y simpatía que Dios tiene para con aquellos que deben de levantar su voz sin temor, pero con amor, para corregir, a quienes están yendo por mal camino.

Por otro lado, no debemos tener miedo de llamar la atención, pero debemos de ser prudentes como serpientes, y mansos como palomas, es decir, cuando llamamos la atención, no lo hagamos quejándonos, porque estaríamos personalizando nuestro malestar, sino mostrando objetivamente lo que está mal, y buscando brindar soluciones que puedan servir de pautas de cambio.

Añado también que puede ser mal interpretado si nosotros señalamos nuestra propia experiencia como ejemplo de lo que se debe hacer, ya que inconscientemente nos colocamos en un pedestal de heno, listos para que cualquier chispa de ira nos hiera por completo. Al llamar la atención seamos claros, directos, sin crítica, ni colocándonos como ejemplo, sino llamando la atención hacia un claro “Escrito está”.

Cuando entremos en contacto con el Creador, Él nos ayudará a alcanzar la norma de vida que debemos vivir; y cuando nos toque decir alguna cosa, y tengamos temor de las reacciones de la gente, no temamos, Dios está de parte de lo que es justo y de buen nombre.

Dios nos ayude a ser prudentes.

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