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04 marzo 2015

DIOS JUSTO




Jeremías 6:13 “Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos”.

“Dios declara positivamente en su Palabra que castigará a los transgresores de su ley. Los que se lisonjean con la idea de que es demasiado misericordioso para ejecutar su justicia contra los pecadores, no tienen más que mirar a la cruz del Calvario. La muerte del inmaculado Hijo de Dios testifica que “la paga del pecado es muerte,” que toda violación de la ley de Dios debe recibir su justa retribución” (El Conflicto Inminente, 34)

Puede que ahora no haya diferencia entre el justo y el injusto, incluso, puede que veamos que quienes son crueles, transgresores, tramposos, infieles, violentos o inconstantes y flojos, sean quienes más éxito tengan debido a sus malas artes o a padres pudientes, pero permisivos. Como sea, esto se puede ver por ahora, pero el final de tales malas acciones es que quienes las practican se las tendrán que ver con el castigo final del Señor.

Dios no puede ser burlado. Dios es justo. Todo lo que el hombre siembre, tarde o temprano cosechará. Debemos ser muy cuidadosos con la forma en que vivimos, porque dejamos huellas en el camino de la vida que serán seguidas por otros, en primer lugar, por nuestros hijos. Nuestros hijos vivirán, muy probablemente, como nosotros les hayamos dado ejemplo.

Es por ello que existen las familias multisintomáticas disfuncionales transgeneracionales, es decir, que los problemas de una familia se reproducen en hijos y nietos. Es nuestra responsabilidad vivir en las sendas del Señor porque ello asegurará que nuestras futuras generaciones tengan menos riesgos de fracaso y mayores oportunidades de éxito en todos los aspectos de la vida.

Dios no puede ser burlado, pero tambien es justo de dar la justa retribución o premio a quienes se lo merezcan. Hoy vivamos como hijos e hijas de Dios.

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