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12 marzo 2015

ALABANZA




Jeremías 9:23, 24 “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”.

“Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra redención; porque sólo El, que estaba en el seno del Padre, podía darle a conocer. Sólo El, que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo. Nada que fuese inferior al infinito sacrificio hecho por Cristo en favor del hombre podía expresar el amor del Padre hacia la perdida humanidad” (Camino a Cristo, 14).

El acto de conocer a Jehová es toda una estrategia milenial que siempre da fruto. Dios siempre se ha mostrado para ser hallado, y su hijo Jesucristo es la mejor prueba de ello. Cristo vino a este mundo para dar a conocer al Señor. Él hizo posible que los hombre entendamos mejor al Padre; entonces debemos a Dios el que podamos entenderlo y conocerlo.

Dios hace misericordia, es decir, nos ama aunque no merezcamos ser amados. Nos ama aunque no seamos perfectos, porque Él es amor. No necesita una razón para amarnos. Dios hace juicio, y es que aunque es bondadoso, también es juez justo, capaz de disciplinar por amor a quienes se descarríen. Dios no puede ser burlado, lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Dios hace justicia, y aunque los injustos alcancen prosperidad en esta tierra, viene el juicio en que Dios pagará a cada uno conforme la bondad que haya manifestado a los hombres. Dios es bueno, pero es justo.

Hoy vivamos de tal manera que seamos hijos del Altísimo; procuremos entenderlo y conocerlo. Estemas más cerca de Dios; vivamos con Dios; luchemos por y con Él; entonces tendremos de qué alabarnos, porque lo haremos en SU GLORIA, y en SUS MARAVILLAS. Démosle gloria.

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