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19 febrero 2015

DE TODO CORAZÓN




Jeremías 29:13 “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

“Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza divina. Por naturaleza estamos enemistados con Dios. El Espíritu Santo describe nuestra condición en palabras como éstas: “Muertos en las transgresiones y los pecados,”2 “la cabeza toda está ya enferma, el corazón todo desfallecido,” “no queda ya en él cosa sana.”3 Nos sujetan firmemente los lazos de Satanás, “por el cual” hemos “sido apresados, para hacer su voluntad.”4 Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero como esto exige una transformación completa y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a El completamente”. (Camino a Cristo, 43).

Muchas son las cadenas que no atan, y algunas, son fuertes para unos y solo una broma de mal gusto para otros, todo depende de los factores que rodearon y rodean el crecimiento de las personas. Algunos luchan con la comida, por que no pueden dejar de comer, y otros luchan porque no pueden dejar de no comer, y aun están los que quieren y no tienen que comer. Lo que para unos es una cruenta batalla diaria, para otros es una nimiedad.

Aprendí que cada uno tiene su propia catastrófica pelea contra el mal, pero uno de los procesos que debemos emprender para tener éxito es el de abandonarnos a nosotros mismos y ofrecernos como una ofrenda para el Señor. Subámonos al altar del sacrificio para que todo sea ofrecido al Señor. Cuando seamos arcilla freca en sus manos, entonces el Maestro Cósmico hara de nosotros SUS MARAVILLAS.

Necesitamos, entonces, emprender la gran y titánica batalla de depender totalmente del Señor, pero ahora que estamos jóvenes, porque tambien aprendí que conforme pasan los años, estamos más dispuestos a depender de Dios de todo corazón, aunque con menos energías para servirle, mientras que estando jóvenes tenemos mucho vigor para servir, servir y servir, a Dios y al prójimo.

¿Quieres ser arcilla en SUS MANOS?

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