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01 febrero 2015

DE SÁBADO EN SÁBADO






Isaías 66:23 “Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová”. 

“La señal o sello de Dios se revela en la observancia del séptimo día, monumento recordativo de la creación por el Señor... La marca de la bestia es lo opuesto a esto: la observancia del primer día de la semana”. (Eventos de los últimos días, 92).

La marca distintiva del Señor sobre sus hijos fieles es el día sábado. Cuando guardamos el sábado reconocemos que Dios es el Creador nuestros y de todo, que Él es el Rey de reyes y, que dispone de nuestra vida. El sábado es el monumento en el tiempo, en la  historia; es la obra de arte divina en el tiempo, para que sea observada por quienes así lo acepten.

De todos los mandamientos, el único que no tiene concecuencia grave entre los hombres es el cuarto. Cuando una persona roba, miente, mata, codicia o adultera, todo tiene consecuencias ante los hombres; en unos más que en otros se produce alguna reacción. Sin embargo, cuando los seres humanos transgredimos el sábado, no hay consecuencias entre los hombres, porque es una señal solo entre Dios y su criatura.

El sábado es el sello del Dios vivo sobre cada uno de nosotros y en menester que seamos fieles en la obediencia de aquel mandamiento. Es delicia, cuando el ser humano quiere hacer una delicica de él. Cuando pasamos tiempo con la familia y con el Señor en este santo día; cuando la conversación gira en torno a temas de índole eterna; cuando desarrollamos una atmósfera de paz en torno a la asistencia al lugar de adoración y estudio de la Palabra, todo contribuye a que las horas del Señor sean un deleite para la familia.

Hagamos del sábado nuestro tabernáculo en el tiempo para adorar al Señor, con fidelidad y alegría.

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