13 enero 2015

DIGNO DE IMITACIÓN





“¿No es Dios el verdadero objeto de imitación? Debe ser la obra de la vida del cristiano vestirse de Cristo, y alcanzar una más perfecta semejanza a Cristo. Los hijos de Dios han de progresar en su semejanza a Cristo, nuestro modelo. Diariamente deben contemplar su gloria, observar su excelencia incomparable. Tiernos, veraces, y llenos de compasión, han de arrancar a las almas del fuego, aborreciendo aun las ropas manchadas por la carne” (Testimonios para los ministros, 139).

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