09 enero 2015

AIRAOS PERO NO PEQUÉIS


  1. "Cuando Moisés descendió del monte con las dos tablas del tes- timonio en sus manos oyó la gritería del pueblo, y al acercarse contempló el ídolo y la multitud rebelde. Abrumado de horror e indignación porque Dios había sido deshonrado, y el pueblo había quebrantado su solemne pacto con él, arrojó al suelo las dos tablas de piedra y las rompió al pie del monte. Aunque su amor por Israel era tan grande que estaba dispuesto a poner su propia vida por el pueblo, sin embargo su celo por la gloria de Dios lo enojó, y ese enojo halló expresión en ese acto de tan terrible significado. Dios no lo reconvino. El haber roto las tablas de piedra era sólo una representación del hecho de que Israel había quebrantado el pacto que tan recientemente había hecho con Dios. El texto bíblico “Airaos, pero no pequéis”, se refiere a la justa indignación contra el pecado, que surge del celo por la gloria de Dios, y no al enojo promovido por la ambición del amor propio herido. Tal fue el enojo de Moisés". Testimonios para los ministros 116.

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