07 abril 2014

COMPLEJO DE DIANA



Cantares 1:15, 16 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí que eres bella: tus ojos de paloma. He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: Nuestro lecho también florido.


Es el rechazo a la condición femenina,[1] y no solo eso sino el deseo de los atributos y habilidades masculinas, rechazando los roles de ser mujer. Este complejo está muy de moda con la tendencia feminista de querer reivindicar a la mujer. Pienso que no estuvo mal el movimiento feminista en sus inicios ya que buscó darle dignidad y calidad de vida a una mujer que no podía estudiar, elegir a los gobernantes y solo estaba limitada a los quehaceres de ser madre y ama de casa.

Sin embargo, la posición feminista de hoy me tiene un tanto preocupado con sus tendencias de “no necesitamos al hombre ni para el sexo”. Esto es un exceso y lamento que algunos temas, aun en materia religiosa, vayan de la mano de esta tendencia posmoderna (con esto no digo que todo lo posmoderno sea negativo, tenemos ejemplos en las regulaciones de las redes sociales).

Así, quienes tienen el complejo de Diana pueden elegir conscientemente sublevarse a su condición de ser mujer por diversos factores, que pueden ir desde que vieron en la imagen de su progenitora una figura subyugada, o fueron también victima de abusos por parte de los hombres (no necesariamente abusos sexuales). Es así que la “Diana” de hoy busca ser feliz, no siendo una luz que brille en su rol de mujer, sino queriendo parecerse al varón.

El complejo de Diana también, según algunos, se considera cuando la mujer quiere construir un matriarcado,[2] despojando a su esposo de sus roles, uno porque el mismo esposo no asumió su rol de padre y esposo, comportándose como un hijo más, y otra causa, entre muchas otras, porque la madre tuvo ese modelo en su hogar paterno y/o lo vio como modelo a seguir en alguna otra mujer que admiró.

Así, el complejo de Diana pasa por ser una tergiversación del plan de Dios para la familia y para la mujer. La mujer es muy valiosa y tiene sus roles dentro de la familia, que, estoy seguro, asumirá de buena gana si es que su esposo asume su rol de esposo, protector y padre, dejando cualquier “peterpantitud” o niñería y asumiendo su liderazgo en amor para con ella.

Dios quiere que la mujer sea considerada en la gran dimensión que le dio y es el de ser una hija de Dios, reina del hogar y una excelente ciudadana (como profesional que puede, y debe, llegar a ser).

Diana, antes de casarse, debe tener una profunda amistad con un hombre que admire y que conozca bien, para reducir los riesgos de ser ella quien deba llevar los pantalones en el matrimonio.

Por último, hay autores que sugieren que el complejo de Diana también tiene que ver con la envidia que puede sentir una mujer del órgano sexual masculino,[3] lo que ameritaría un seguimiento, amistoso, de parte de los padres de alguna niña que señale algún tipo de comentario en base al tema. Esto puede ser solo un tema pasajero, pero si no se hace una cuidadosa orientación, podría transformarse en una obsesión. Siempre es bueno buscar la asesoría de un psicólogo (a) cristiano (a) para mayor orientación.

Diana, busca en la palabra de Dios las orientaciones concernientes a los roles de la mujer y la dignidad que Él te da. Pero ojo, Él desea que te desarrolles en todo, porque debes ser cabeza, y no cola, pero evitando envidiar el rol masculino, sino llevando tu femineidad, con honra y como ejemplo para otras señoritas.



[1] Anatrella, Tony, and Lázaro Sanz. La diferencia prohibida: sexualidad, educación y violencia la herencia de mayo de 1968. Madrid: Ediciones Encuentro, S.A., 2008.  53

[2] Iglesia Católica. Lexicón : términos ambiguos y discutidos sobre familia, vida y cuestiones éticas. Madrid: Palabra, 2007. 989.

[3] Davido, Roseline D. Descubre a tu hijo a través de sus dibujos. Málaga: Editiorial Sirio, 2006.125.

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