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23 diciembre 2013

EL COMPLEJO DE BRUMMEL

Complejo de Brummel

Antes de describir en consiste este complejo debemos saber que Georges Brummel vivió en Londres, entre los años 1778 y 1840. Fue un dandi británico con mucho éxito en la alta sociedad de Inglaterra por sus dotes de conversador y su buen gusto en el vestir.[1]



He visto a muchos caballeros que visten ropa raída  o rota, porque no les interesa mucho lo que piensen de ellos… finalmente se sienten cómodos y eso es lo que vale. Sin embargo, debemos recordar que somos cartas leídas, y, aunque no debemos vivir de lo que otros piensen, es bueno dar lecturas adecuadas.

No es malo cuidar la manera de vestir, ya que lo que distingue a un caballero es su estilo de vestimenta.[2] La gente te trata como te ve. Andar peinado, limpio, con la ropa planchada y con una sonrisa en la cara es mejor que andas sin peinar, sucio, y con ropas raídas. El mensaje de esto último es que somos descuidados, y si somos casados, que la esposa no es buena ama de casa.

Debemos cuidar el cómo vamos vestidos. Sin embargo, no debe ser la moda nuestra ama.

El complejo de Brummel es el dar excesiva importancia a la moda, ropa de marca, zapatillas costosas u otros accesorios del vestir, para compensar un fuerte sentimiento de inferioridad. Es decir… si todos usan esta marca, debo de usarla yo también para poder encajar en mi grupo de apoyo social.

Lamentablemente quienes sufren del complejo de Brummel se vuelven dictadores de la moda, maltratando a quienes no tienen sus gustos en el vestir, ni la capacidad económica para lucir como ellos.

Esto se podría aplicar a quienes desean compensar algún detalles físico desviando la atención de ello hacia lo que usan. Los jóvenes saludables deberían no ser los últimos en ingresar a una moda adecuada y saludable, pero tampoco deberían ser los primeros.

La ropa debe ser de buen gusto, pero no tan costosa u ostentosa. Lo que vestimos debe ser de buena calidad y durable para que no se malgaste dinero en prendas que durarán poco o que se malograrán en poco tiempo.
Quienes sufren del complejo de Brummel deberían reconectarse con la realidad social, haciendo obra en lugares con mucha carencia económica, ayudando a la gente con menos ventaja a salir de su situación, a expandir su horizonte y alcanzar una mejor calidad de vida.

El dejar de buscar la comodidad propia y ayuda a otros es lo mejor para tener una perspectiva correcta de la vida.


[1] Barbey d'Aurevilly, J., Josefina Bueno Alonso, and Concepción Palacios Bernal. Las diabólicas. Murcia: Universidad de Murcia, 1993.85.

[2] Díaz Marcos, Ana María. La edad de seda: representaciones de la moda en la literatura española (1728-1926). Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2006.195.

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