23 diciembre 2013

COMPLEJO DE ULISES

Complejo de Ulises


Cierta vez escuche a una persona ya mayor de edad que contaba de un amor de su juventud. Fue una persona que amo de la manera que aquella persona necesitaba que caló ese afecto muy profundo en el corazón y no la olvidó, a pesar de haber sido hace ya años y no de estar casado y con una familia.

Ulises fue un personaje de la mitología griega que zarpó en una misión, la de luchar en una guerra, dejando atrás a su amada Penélope. En esos años en que se alejó de su amada, tuvo otros amores, pero siempre pensó en encontrarse con la persona que lo esperaba.



El complejo de Ulises se manifiesta cuando la persona es incapaz de olvidar a un amor del pasado, y busca la manera de no perder el contacto con él o ella, sin tener cuidado de que ambos ya formaron un nuevo hogar. A pesar de los años y de las ocasiones de la vida, no pueden ni quieren olvidar a aquel antiguo amor, llegando a idealizarlo como el único amor de la vida.

Esto se ve reforzado en nuestra sociedad sentimental que prefiere aplaudir las historias y novelas románticas en lugar de ver todo con objetividad.

Se debe considerar que los amores del pasado son eso, y que, aunque fueron maravillosos, son capítulos de la vida que fueron escritos con cariño y ternura, pero que son parte del pasado; y, aunque se los puede recordar, no es correcto añorarlos.

El terminar una relación es muy saludable y hasta necesario para poder continuar con la vida. No significa que nadie más amará a esa persona de manera pura y sincera, sino que, con la misma pureza y sinceridad, la amará de otra forma, con otros modos, de manera diferente, pero igual de agradable.

No es sano ni juicioso abandonarse al auto reproche por no haber podido conservar aquel amor maravilloso del pasado, ni tampoco hacer de los recuerdos un presente. Las expresiones “romanticoides” del pasado deben ser cuidadosamente vigiladas para que no creen una “realidad falsa”, y desenfoquen a la persona victima de su imaginación, de lo que es real y necesario cuidar.

Ulises volvió y se encontró con Penélope, pero su matrimonio con ella (según algunas versiones) no fue agradable, incluso hubo versiones del mito en que él mató a Penélope. Esto nos hace pensar en que el pasado, para ser bonito, debe quedar allí.

Se dan casos en que esposos y esposas, cuando pasan por momentos de crisis matrimonial, o, novios y novias, en crisis en su relación, se encuentran con alguna amiga o amigo (ex amor) en las redes sociales, que también está pasando por problemas afectivos, y entonces reviven momentos agradables del pasado, pensando que pueden volver a ser amigos con seguridad. En la mayoría de los casos asumen un alto riesgo innecesario que causará dolor a su relación real de noviazgo o matrimonio.

Cuando una persona pasa por momentos difíciles en una relación, no es bueno que busque a un ex amor, porque se encuentra en una zona de riesgo, en que el riesgo de una infidelidad se eleva.

Si la relación se terminó se debe ser lo suficientemente maduro (a) para poder transitar las etapas que llevan el haber acabado, siendo la primera, el llanto y la negación y es legítimo entristecernos porque hay dolor de por medio. Surgen preguntas como: ¿porqué a mi?, ¿Qué hice mal?, “No puede ser”.

En segundo lugar viene la cólera, y aquí existe el peligro de hablar mal de la persona que una vez amamos y que todavía seguimos amando.

La tercera etapa, es la etapa del regateo. La persona doliente se arrepiente de todas las cosas malas que dijo en la etapa de ira y acepta de manera parcial su situación y realidad. Tratan de comprender lo que sucedió.

La cuarta etapa es la etapa de la aceptación que va acompañada de un dolor generado por aceptar la ausencia de la persona que ama. Se inicia una etapa de silencio y apatía.

La quinta etapa es la etapa de la aceptación sanadora, es decir, se empiezan a restablecer afectos, empieza a hallarse equilibrio emocional y la paz. Todo, poco a poco, vuelve la calma y la normalidad.[1]

Dicen los expertos que para que haya una total recuperación del dolor producido por haber terminado una relación de noviazgo, deben pasar 6 meses sin ningún tipo de comunicación con la persona que se amó, y luego de 6 meses se podría iniciar la relación de amistad con la persona con la que se terminó.

Luego de 6 meses podrían llamarse amigos nuevamente.

Es necesario que tomemos la responsabilidad de enfrentar el proceso de terminar una relación. Hay muchos vicios que se han introducido en esta etapa. Algunos terminan y siguen siendo amigos y no logran guardar el luto que deben guardar. Otros terminan y siguen dándose besos, evitando así que la persona afectada pase el proceso de dolor que debe transitar por haber terminado la relación.

Y hay otros que luego de haber terminado no soportan el dolor de la separación y vuelven y entran en un círculo vicioso de terminar la relación y volver a empezar.

Todo esto podría evitarse si es que en el proceso de amistad se hubieran resuelto algunas preguntas, se hubieran resuelto inquietudes a través del diálogo filial de la amistad.

Terminar una relación es un asunto difícil pero a veces es necesario,  si es que las circunstancias los ameritan y se debe hacer de manera correcta para no padecer del complejo de Ulises que nunca olvidó a Penélope.



[1] Masza Maszlanka Chilerowicz, El duelo (Málaga: Vértice, 2007), 74 – 76.

1 comentario:

SQIAR LTD dijo...

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