Google+ Followers

23 diciembre 2013

COMPLEJO DE ALEJANDRO

Complejo de Alejandro

El complejo de Alejandro en sí mismo está vinculado a la envidia de un hijo para con su padre, así como Alejandro la tuvo por su padre Filipo de Macedonia quien llegó a ser un gran conquistador; por ello Alejandro llegó a exclamar: “Mi Padre no me deja nada ya por conquistar”.

Son aquellos jóvenes y señoritas que se andan por la vida teniendo miedo de la sombra alargada que dejaron sus padres, por sus logros notables y tremenda fama. Sin embargo, este complejo bien lo podemos interpretar también para el noviazgo y el matrimonio.


En el noviazgo se puede ver rareza cuando la novia envidia la suerte, logros y destaques de su novio, argumentando que ella misma o algún otro miembro de su familia los podría haber logrado si hubiese gozado de las mismas condiciones que él.

Esto puede no ser más que anecdótico en el noviazgo, y si el novio tiene paciencia, no va más allá; el problema es si esto persiste en el matrimonio, ya que el esposo, harto de ser comparado y minimizados sus logros puede entrar al ataque, llegando a no querer tener contacto con la familia de ella.

Esto sería raro debido a que la novia por lo general se siente feliz y protegida si su novio tiene logros mayores que los de ella.

Algo que puede ser más seguido es la envidia que puede resultar de los logros de la novia o esposa en el sexo opuesto. Lo que sucede es que el hombre por lo general quiere ser la cabeza y la parte protectora del hogar, pero, de no darse así la vida, y ella tiene un mejor puesto y mejor sueldo que el de él, o tiene dones que hacen que ella sea más reconocida,  dará como resultado un síndrome de Alejandro de él para con ella.

Esto se podría manifestar en sugerencias de parte de él de ponerla en igualdad de condiciones que él, pidiéndole que renuncie a su trabajo, o que aporte más a la casa, o que se haga de préstamos bancarios, para él poder salir adelante con un negocio.

Como sea que se de, el síndrome de Alejandro pasa por no saber manejar la envidia, y como alguna vez lo mencioné, lo lamentable es que el envidioso, si no tiene poder, se hará daño a si mismo, pero si es una persona con influencia y poder, no solo se hará daño, sino también se lo hará, y mucho, al envidiado o envidiada.


Es necesario que la persona que sufre de este complejo sea dueña de sus pensamientos y emociones. Debemos de ayudar a los niños y jóvenes a tomar los riesgos que deban ser tomados para poder ser libres de envidia, y que por el contrario, se alegren con los que surgen, y es más, sean humildes para preguntarles como hicieron eso.

No hay comentarios.: