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23 diciembre 2013

COMPLEJO DE AGAR Y SARA

Complejo de Agar-Sara

En el libro del Génesis, en la Biblia, se observan a los personajes de Abraham y Sara, teniendo una negociación: en vista de que Sara no podía darle hijos a Abraham, esta le ofrece a su concubina Agar (una egipcia), con la que Abraham tuvo intimidad sexual teniendo como resultado que la esclava quedara embarazada. Esto estaba reglamentado por el Código de Hammurabi (Monarca Mesopotámico muy conocido por la pareja) pero no por el Señor.

Así que dejados llevar por su cultura, la pareja tuvo como suyo al hijo de la esclava y llamaron Ismael. Luego, sabemos que Dios hizo el milagro de que Sara concibiera y tuviera un niño, el de la promesa, llamado Isaac.

Harta de los maltratos recibidos de la esclava Agar, por ser ella la madre del hijo de Abraham, Sara le pidió que Abraham echara a la esclava y a su hijo.


A raíz de esta acción bíblica es que se construye el siguiente complejo de Agar-Sara como la “Tendencia que puede observarse en muchos varones a clasificar a las mujeres, aunque sea de forma inconsciente, en dos categorías: las agradables pero intocables, como la madre y las mujeres objeto, con las cuales todo es permitido, aunque no se las ame”.[1]

En otras palabras, algunos varones clasifican a las mujeres en dos grupos, la de las mujeres buenas, puras, intocables como la mamá o alguna otra que fue mitificada en la mente de aquel hombre; y, el grupo de las chicas malas, con las que se puede lograr cualquier placer sexual, pero que no se deben amar, porque son libertinas e incapaces (según ellos) de ser fieles, “porque si con uno hacen esto, con cuántos más lo harán”; por lo tanto son indignas de ser amadas.

A fin de poder superar este complejo, que puede haber sido desarrollado a lo largo de los años, por los modelos aprendidos de la misma familia o del grupo de amigos, es necesario que se haga un acompañamiento psicológico en que se pueda reacomodar la percepción de la mujer.

La mujer y el varón gozan de dignidad, lo que se la arrebata son sus propias elecciones. Puede haber tantos hombres sexualmente desbocados, como mujeres; por lo tanto es discriminatorio y sexista el hacer la separación de chicas malas y buenas, ya que lo mismo podría hacerse con el otro género; por lo tanto es menester dejar los estereotipos de lado y buscar superar este complejo; además de poder brindar orientación a quienes están viviendo un estilo de vida sexualmente riesgoso.

Además, cabe señalar que no necesariamente una señorita sea “mala” por el solo hecho que alguien la perciba así; es necesario conocer a la mencionada y valorarla, de pronto fue estereotipada por una persona que se proyectó en ella; es decir, una persona que es sexualmente desbocado, y porque vio en la joven algunas características que comparte con ella, la evalúa igual a él.

Puede haber señoritas que son sensuales (y están las que deberían aprender algo de recato), pero que no necesariamente son libertinas, sino cuidadosas de conservar su nombre fuera de la boca de conversaciones de bajo nivel.

Tampoco estamos sugiriendo que los varones vivan en un mundo de fantasía, sino que se cuiden para conocer bien a su novia, y no pre juzgarla, ni tampoco hacer una proyección de su pasado en ella. Además se debe de evitar la pornografía a toda costa porque esta destruye la imagen noble de la mujer para reducirla al nivel de cosa.

Busca amar a los demás como quisieras ser amado.



[1] Rey González, Antonio M., and Lorenzo Livianos Aldana. La psiquiatría y sus nombres : diccionario de epónimos. Madrid: Médica Panamericana, 1999. 21.

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