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09 octubre 2013

NICOLAITAS


Apocalipsis 2:6 “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”.

Una de los reconocimientos que el Señor Jesucristo brinda a los hermanos de Éfeso es que aborrecen, odian, detestan, no quieren involucrase con los trabajos, obras e influencia de los nicolaítas. Ireneo identificó a los nicolaítas como una secta hereje de tipo gnóstico que atacó a las iglesias de Éfeso y Pérgamo.

El gnosticismo era una suerte de movimientos sincréticos, es decir, unían diversos elementos del cristianismo, con la filosofía griega pagana, y de las doctrinas orientales ocultistas. El resultado era una perspectiva dual del cristianismo. Algunos enseñaban que todo lo que hicieran en la carne no afectaba el alma (dualismo). Otros enseñaban que el Dios del Antiguo Testamento era un dios malo o ignorante que había creado la materia, lo cual fue un error porque la materia era mala y el espíritu bueno (dualismo), otros además consideraban que Dios había revelado su verdad a algunas personas elegidas, y estas a su vez habían escrito evangelios verdaderos, dejando de lado los demás escritos bíblicos, surgiendo escritos reñidos con la armonía bíblica, pero que apoyaban las posiciones doctrinales herejes. Otros aun consideraban que la carne era mala y el espíritu bueno y que el Señor Jesús no pudo haber venido en carne contaminándose, y si fue así, no pudo haber sido eterno y divino.


Lo bueno que tenían los dirigentes de la iglesia de Éfeso es que eran capaces de identificar la herejía gnóstica que estaba ingresando en la iglesia. Esto trajo una serie de problemas que tuvieron que ser resueltos por los apóstoles, como Juan y Pablo.

Esta herejía negaba la naturaleza humana de Cristo, por lo tanto colocaba al Señor Creador como un ser difícil de comprender. Esto iba contra la clara enseñanza bíblica de que todo lo que el Señor hizo, lo hizo bueno en gran manera. También contradecía el ministerio de salvación de Cristo en esta tierra, ya que si no vino como hombre, de carne y hueso, pues no pudo ser nuestro sustituto.

Esta herejía socavaba las bases de la fe cristiana en el inicio mismo de la iglesia; el diablo desde el inicio mismo del cristianismo intentó acabar con este remanente. Dios mismo expresó que aborrecía, le asqueaba esta herejía, porque podría extraviar y perder a sus seguidores, alejándolos de su amor y del plan de salvación.

Hoy, ¿Qué ideologías te separan de Dios?

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