09 octubre 2013

HEREJÍA


Apocalipsis 2:9 “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás”.

Esta es la profecía del que conoce, porque conoce toda su creación, y especialmente a sus hijos. El Señor conoce las obras, por lo tanto, los más íntimos pensamientos de cada uno de los miembros de su pueblo.

Conoce la tribulación y pobreza de su pueblo, no solo porque la ve y escucha sino porque Él mismo fue pobre y atribulado en los años que estuvo en esta tierra buscando la salvación de la raza caída. Él no nació en una cuna de oro, ni en una residencia llena de lujos, sino en un humilde establo, no rodeado de los altos dignatarios de la tierra, sino de aquellos animales que trabajaban día a día o eran de utilidad para sus dueños.

Él Señor sufrió no solo privaciones, sino las más fieras tentaciones del diablo y la persecución de los que decían ser su pueblo. Hasta que murió en una ignominiosa cruz.
La riqueza de Esmirna no radicaba en sus propiedades, porque muchos de los cristianos no eran de las clases sociales altas, sino del pueblo humilde o los esclavos, sino que estaba en su conocimiento de la Palabra revelada de Dios.

El Señor también conocía la blasfemia de los que se decían ser judíos, pero lo que eran en realidad era una sinagoga, una cofradía del diablo. Un grupo encargado solo de atacar al pueblo de Dios.

Esta es una referencia a que en esta época, muertos los dirigentes del siglo I (apóstoles, profetas y maestros), los sucesores no pudieron mantener la pureza doctrinal. El diablo lanzó una avalancha de herejías, ante las cuales, los padres de la iglesia tenían que presentar defensa. Ataques de herejes cristianos, y ataques de filósofos romanos; ataques del populacho y ataque de sabios.

Algunos de los mismos dirigentes de la iglesia abrazaron posiciones teológicas diferentes de la enseñanza de los apóstoles, lo que contribuyó a que las posiciones herejes y sus seguidores aumentaran. En esta etapa de la historia del cristianismo, a diferencia de la anterior, dentro de la iglesia se gestó una sinagoga de opositores, renegados y herejes (Satanás) que, como veremos luego, iría madurando en la historia del cristianismo.

Las posiciones contrarias a la Palabra de Dios no fueron todas enfrentadas, sino que florecieron, tales como el arrianismo, el gnosticismo, y la filosofía griega dentro del cristianismo, sostenidas no solo por no cristianos, sino por herejes cristianos. 

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