13 septiembre 2013

YO TE CONOZCO


Apocalipsis 2:2 “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;”

La profecía del capítulo 2 y 3 de Apocalipsis fácilmente podría llamarse la profecía del que conoce y es que  constantemente se alude o se da directamente la idea de que el Señor conoce, pero no teóricamente como la mente griega, sino por experiencia, por contacto directo.

El Señor conoció las obras de la iglesia de Éfeso, las cuales eran en arduo trabajo y paciencia. Una iglesia que llegó hasta los confines del imperio Romano. Podríamos pensar que los únicos evangelistas eran los apóstoles, pero no fue así. Los miembros de iglesia, en mucha ocasiones, fueron los que abrieron congregaciones en diversas partes del imperio gracias al poder del Espíritu Santo. Tambien, recordemos que los caminos romanos que fueron tendidos desde el siglo II a.C. y haciendo uso de ellos llegaron hasta España y el oriente.

Los cristianos tenían un arduo trabajo no solo en torno al trabajo misionero sino también en torno a soportar (paciencia) las persecuciones de los enemigos de la iglesia (Persecución de los judíos, persecución de Nerón y de Domiciano), además de soportar vivir en medio de un pueblo pagano; pero permanecieron fieles.

Además, gracias a la presencia de los dones espirituales, la iglesia del primer siglo fue capaz de reconocer a los malos hermanos, a los mentirosos, a los que llevados por su maldad eran mentirosos.

La herejía gnóstica estaba en apogeo en el primer siglo y algo de ella se estaba comenzando a filtrar en el pensamiento cristiano, es por ello que Juan mismo escribió su evangelio para contrarrestar esta herejía.

Los dirigentes de la primera etapa de la iglesia tuvieron la percepción espiritual suficiente para no dejarse influenciar por la moda de pensamiento reinante de su época sino para permanecer fieles en la Palabra de Dios. Algunos comenzaron a escribir libros falsamente llamados genuinos, eran apócrifos o falsos. Fue la época de la pureza no porque no haya error, sino que la iglesia y sus dirigentes reconocían el mal y lo rechazaba.

La pregunta es si es que nosotros somos cristianos de Éfeso. ¿Somos resistentes a las modas que no están basadas ni de acuerdo a la Palabra de Dios? o somos arrastrados por cualquier viento de doctrina, moda, política o ideología.

Recuerde que Cristo dejó efesianos y volverá por efesianos.


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