19 septiembre 2013

TENGO CONTRA TI


Apocalipsis 2.4 “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”.

La obra de herejía se introdujo en la iglesia desde los primeros años de la historia del Cristianismo y es que el Diablo jamás se quedaría tranquilo como padre de engaño, mentira y confusión que es.

Ideas gnósticas de influencia griega y oriental se comenzaron a introducir en la mente de muchos cristianos que fueron llevados por doquier por vientos de doctrinas, además de los pensamientos judaizantes que dividieron a la iglesia en los tiempos de Pablo.

Otro problema fue el de el dualismo griego que consideraba a la carne mala y al espíritu bueno, lo que afectó la manera en que varios veían a Jesucristo; no como un hombre real sino como una apariencia de hombre, porque si la carne es mala (pensaban ellos) Dios Jesucristo no pudo contaminarse siendo carne.

Estas son algunas de las herejías que se introdujeron en esta época en la mente de muchos y que llevó a que el espíritu de unidad, fe y fraternidad que reinó se fuera enfriando y decayendo.

Por otro lado, la expresión desordenada y humana de los dones espirituales, en Corinto mereció la intervención de las cartas de Pablo. El gnosticismo fue respondido por el apóstol Juan. El cristianismo judaizante por el concilio de Jerusalén y Pablo.

Estas ideas divergentes sobre temas básicos del cristianismo fueron los que tuvieron que enfrentar los apóstoles, profetas y maestros para poner las bases, con la ayuda del Espíritu Santo, de la nueva fe. Para defenderla de los mensajeros del diablo que intentaban socavar este movimiento remanente del pueblo de Dios del Antiguo Testamento.

El reproche planteado en el versículo de hoy recuerda que era una falta personal el dejar el primer amor. No se vale decir: “Es que como habían tantas herejías, me confundí y por eso me enfrié”. Había que dejar de lado el  síndrome de Adán de echar la culpa a todos. Los cristianos del primer siglo estaban obligados a estudiar las escrituras y memorizarlas, como los Bereanos para no ser llevados de aquí para allá por cualquier viento de doctrina.

Hoy tú y yo estamos “obligados” (entre comillas porque es un deleite) a estudiar la Palabra de Dios con la finalidad de conocer mejor la doctrina sana y verdadera para no ser removidos de ella y vivir a su altura. No podemos echar la culpa a nadie por no hacerlo. Recuerda que si estás tan ocupado que no tienes tiempo de estudiar tu Biblia y orar a solas, entonces no es la voluntad de Dios que estés tan ocupado.

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