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16 septiembre 2013

HAS TENIDO PACIENCIA


Apocalipsis 2:3 “y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado”.

La poderosa obra misionera de los primeros años del cristianismo no solo se debió a la obra de los dones espirituales en los cristianos, sino también en la disposición de estos de seguir al pastor dondequiera que iba.

Aunque no tenemos abundantes escritos sobre cómo era la vida de las comunidades cristianas en este periodo de la iglesia (31 – 100), tenemos datos dejados en el libro Hechos de los Apóstoles de la Biblia, escrito por Lucas, y encontramos la unidad de la iglesia.

En la década de los 40, luego de Pablo volviese de su segundo viaje misionero, este trajo un problema a la iglesia de Jerusalén, acerca de si se circuncidarían o no  los nuevos conversos, lo que llevó a que se celebrara una reunión, presidida, por Santiago el Menor (familiar de Jesús) para que se dilucidara el tema. La reunión dio como resultado que no se les exigiera la circuncición a los nuevos cristianos.

El sentimiento anticristiano en Judea se agudizó, y a la llegada de Herodes Agripa, se desató una persecución donde murió decapitado (según la tradición) Santiago el Mayor, hermano de Juan. Antes de él, ya había muerto Esteban apedreado. Luego los otros apóstoles y demás cristianos fueron perseguidos y martirizados, a lo largo de décadas y no solo por judíos.

No olvidemos la misma persecución que años antes había iniciado Saulo de Tarso y la posterior persecución de los cristianos de Roma y algunas otras ciudades del imperio en la década de los 60s.

Luego el drama de el asedio de Jerusalén el año 68 por parte de las legiones romanas, y su retiro para coronar a su nuevo emperador, ocasión que sirvió para que los cristianos huyeran honrando las advertencias de Jesucristo de abandonar la ciudad, y la dirigencia cristiana para reubicarse en la comunidad de Pela, rompiendo palitos totalmente con el judaísmo. Poco tiempo después sucedió la masacre de los judíos el año 70 y la destrucción del templo de Jerusalén por parte de Tito y sus legionarios.

El siglo primero terminó con la gran persecución de Domiciano donde otros muchos profesos cristianos fueron perseguidos y martirizados por su fe y donde el mismo apóstol Juan fue hecho prisionero y, según la tradición, echado en un perol de aceite hirviendo. Al sobrevivir milagrosamente, fue llevado a la isla cárcel de Patmos.

Literalmente los cristianos del primer siglo tuvieron paciencia y no desmayaron, trabajando arduamente por llevar el evangelio de Jesucristo a todas las naciones. ¿Y hoy? ¿Qué haremos hoy?

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