23 agosto 2013

ESCRIBE EN UN LIBRO


Apocalipsis 1:11 “que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.

Ahora estas Palabras que pudieron haberse aplicado fácilmente al Padre, las utiliza el Hijo. Es que son una Trinidad, una unidad armoniosa y perfecta, de voluntad y sustancia, entre tres personas: El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo.

El Señor Jesús también es el Alfa y la Omega. Todo lo que conocemos tuvo su origen con la participación del Hijo (Juan 1:1), nada de lo que existe vino a ser sin su participación. Él es también el primero y el último. Pero no el primero en ser creado, sino el autor y consumador de la fe. El que primero estuvo con el Padre y con el Señor Espíritu Santo. El primero junto con el Padre y el Señor Espíritu Santo; recordemos que este título también puede ser utilizado sin problemas por el Padre.

No el primero en existir, porque ¿en qué sería el último? ¿en dejar de existir? Esta es una expresión que lleva implícita la idea de eternidad pasada y futura, el Eterno, tan eterno como las demás personas de la Trinidad.

El Señor dio una orden a Juan: “Escribe”. Cuando Jaime White era solicitado por otro pionero de la obra adventista a que dejara de escribir en los inicios de la obra de publicaciones de la Iglesia Adventista, Dios le envió un mensaje a través de su esposa, la hermana Elena de White: “Escribe, escribe, escribe”.

Juan debía de escribir lo que vio y vería, y lo habría de colocar en un libro (rollo) y enviarlo a las siete iglesias que quedaban en camino de salida de Patmos, en el orden en que estaban dispuestas por el camino, llegando a tierra de Patmos hacia el norte, luego oriente y sur.

Cada uno de los nombres de estas iglesias representa una etapa que atravesó la iglesia cristiana a través de los siglos hasta la venida del Señor. Aunque los mensajes se aplicaban perfectamente a las iglesias literales del siglo I, también se aplicaran a la iglesia que vivió en la etapa que simbólicamente fue representada por cada iglesia real.

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