22 noviembre 2012

SUSTITUTOS




No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?” (Isa 44:19 R60)

“El culto de las imágenes y reliquias, la invocación de los santos y la exaltación del papa son artificios de Satanás para alejar de Dios y de su Hijo el espíritu del pueblo. Para asegurar su ruina, se esfuerza en distraer su atención del Unico que puede asegurarles la salvación. Dirigirá las almas hacia cualquier objeto que pueda substituir a Aquel que dijo: “¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso!” Mateo 11:28 (Conflicto de los Siglos, 51).

El fervor por las imágenes se inició en torno a la supuesta cruz de Cristo, y los clavos de su pasión, encontrados por la anciana madre de Constantino, en el monte de la Calavera, en Jerusalén, 300 años después. Esto por sí mismo ya genera sospechas, sin embargo, fue creíble para un sector del cristianismo, el romano.

Lo que sucedió es que Constantino, mientras fue un emperador de un imperio pagano, pues echaba mano de mitos y fantasías para investir de autoridad “divina” su gobierno, pero al ser convertido el imperio romano del paganismo al cristianismo, no había ya nada que argumentar, así que envió a su madre de alrededor de 80 años a buscar señales concretas de Cristo, y ella encontró (“milagrosamente”) los clavos y la verdadera cruz del Señor.

La cruz se cortó en pedacitos a todas las iglesias del imperio, y los clavos fueron colocados en los estribos del caballo de Constantino y en su casco. Así, la aparición de imágenes, no para la idolatría, sino, para la veneración, con poderes intrínsecos, se desarrolló en la mente de un pagano, y lamento decir, que en tiempos bíblicos fue similar.

Muchos ruegan a Dios pasando por previos rituales que los alejan del Todopoderoso. No necesitamos intercesores, sino solo uno, Cristo Jesús. Tenemos directo acceso al trono; no caigamos en objetos, sustancias, procesos o personas que nos separan de Dios, hoy ten tu audiencia personal y privada con el Señor de los Siglos, que es invisible y magnífico.

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