11 noviembre 2012

SIEMPRE CON ÉL

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. (Isa 43:2 R60)

“Una confesión de Cristo significa algo más que dar testimonio en una reunión social” (The Review and Herald, 3 de mayo, 1892).

Recuerdo cuando de pequeño desarrollaba crisis de asma. El aire me faltaba por una inflamación severa de los bronquios. El esfuerzo que hacía por respirar me empujaba a estirar mis brazos y piernas. Era toda una emergencia y más de una vez mis padres me llevaron de urgencia al hospital, donde me inyectaban diversas sustancias y me sometía a nebulizaciones para poder respirar.

Una vez superada la crisis, recuerdo bien que mi cuerpo cansado, de tanto exigir los músculos respiratorios y de demás partes de cuerpo, inútilmente claro está, solo quedaba rendido y totalmente dispuesto para dormir.

Cuando estamos atravesando un cuadro patológico. Cuando estamos atravesando un momento de extrema carencia, al punto de no tener dinero ni para un pan, un pasaje de bus, o sin manera de comunicarnos con nadie. Cuando somos víctimas de un accidente o un asalto; nos sentimos desvalidos y totalmente abandonados.

El texto de hoy nos da esperanza. El Señor estará contigo en medio del valle de sombra de muerte. el texto dice que pasaremos por las aguas, pasaremos por el fuego, pasaremos por los ríos, quizá nos angustiaremos, pero no seremos destruidos, porque el Señor  nos protegerá.

A veces pasaremos por momentos de supremo dolor, pero allí, debemos aferrarnos por fe, en que Dios está con nosotros y que no dejará que nos hundamos.

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