24 octubre 2012

PODEROSOS EN SU PALABRA




Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. (Isa 40:8 R60)

“Este capítulo está repleto de instrucción apropiada para nosotros en este tiempo. La palabra del Señor para nosotros es: “Arrepentíos; preparad el camino para un avivamiento de mi obra”. (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 17).

En esta época, en que la volutnad humana se levanta por sobre los principios eternos, en que el querer prima por sobre el deber, en que la vida humano céntrica se superpone a la vida de la iglesia, los hijos de Dios que tienen claro que el ser humano es como la hierba del campo siguen construyendo su esperanza sobre las insondables verdades de la Biblia.

El diablo se ha encargado de colocar miles de fábulas, creencias, mitos y cuentos sobre el sagrado registro, de tal forma y en tal cantidad que los hombres esgrimen argumentos falsos como si fueran verdades reveladas en la misma Palabra.

Nosotros somos como polvo y viento. Somos muy frágiles. ¡qué gran misericordia nos tiene Dios de llamarnos sus hijos siendo tan débiles! Pero nuestra debilidad se cambia en fortaleza cuando ponemos los pies sobre el firme fundamento, la Palabra de Dios.

Hoy es nuestra oportunidad de abrir la Biblia y leerla, meditando en sus palabras. Aunque no tengamos ganas, es hora de estudiarla al margen de agendas y disposiciones. Hoy es el día de ser fuertes en nuestra debilidad, logrando que la poderosa Palabra de Dios nos perfeccione en oración. Hoy es hora de poner en práctica sus verdades en nuestras vidas.

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