06 julio 2012

¿Porqué demoras Señor?


¿Porqué demoras Señor?

¿Quién soy yo para cuestionar al Señor? Soy nada. “Tú sabes Señor cuando volverás… solo no demores… ven pronto… lo suplicamos…”

Ella se encontraba al costado de su padre. Aquel pastor norteamericano estaba muy emocionado por anunciar las buenas nuevas de la venida del Señor en la pequeña congregación adventista de Mollendo, un pequeño puerto al sur del Perú, en costas arequipeñas.

Como toda niña de 5 años, ella se quedó dormida al costado de aquel hombre que compartía su vida entre su familia, su trabajo y la obra de colportaje, era Leonidas Cárdenas.

Aquel lugar era el segundo piso de una casa, toda de madera, construida con tal material porque la brisa marina destruía los otros con facilidad. Todos estaban quietos, atentos al mensaje de esperanza. Cualquier pequeño ruido haría rechinar el piso de madera. De pronto, un hermano que padecía de epilepsia cayó al suelo victima de un ataque y todos se levantaron, lo ayudaron, las maderas rechinaron, una hermana dijo: “ayúdenle”, y la pequeña niña salió de estado entre despierta y dormida, gritando: “¡papá, ayúdame, Cristo viene!”.

Su papá la abrazó… le dio un beso y no le dijo nada.

Esa niña se hizo grande. Por cosas de la vida, su padre murió cuando era aun niña. Se hizo enfermera, e ingresó a una orden religiosa de las Hermanas del Sagrado Corazón. Más tarde se retiró de ser monja y años después se casó con un hombre bueno. Tuvo hijos, y todos aman al Señor. Uno fue pastor. Se bautizó en la iglesia Adventista.

Cada día se dedicaba a estudiar la Palabra de Dios, orar por su familia, y luchar por vivir junto a Cristo…

Un día la vi morir… y dije en mis pensamientos: “Señor… mamá ya duerme… pero te esperó por años a volver. Ahora se que volverás… ayúdanos a estar juntos nuevamente con ella y con las personas que amo, el día que vuelvas Señor… no temo… te amo Señor”.

Hoy te invito a renovar tu pacto de aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador y a esperarlo en el día final. Él viene. Repite conmigo… “¡Ven Señor Jesús! ¡Ven amigo! Vuelve por favor!”

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. Apocalipsis 22:20.

Luego de leer esta meditación, mira este video, será de gran ayuda.




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