Google+ Followers

10 julio 2012

NUESTRO PADRE VIENE


María simplemente se puso triste. Cuando niña fue llevada al hospital porque sufrió de un accidente en el colegio. Inmediatamente llegó su papá quien con el auto pudo llegar antes que su mamá. La atendió y la consoló. La acompañó en todo momento, le trajo cosas que le gustaban y ella se sintió muy bien. Luego llegó la mamá, quien por el tránsito urbano llegó muy luego.

Su mamá fue muy tierna, pero la imagen de su papá llenó y marcó la vida de María asociándose con aquel momento.

Pasaron los años y el padre de María murió. Ella sufrió mucho y tuvo que  consolar a su madre. Fue algo muy doloroso.

Años después, María volvió a ser hospitalizada. Su esposo llegó a acompañarla con sus hijos. pero algo faltaba. En un momento ella quedó sola en su habitación y se acordó… “Aquí falta mi papá”. Un atisbo de nostalgia llenó su corazón.

La tristeza es parte de la vida, hay que vivirla y dejarla ir. Pero no tenemos derecho a vivir con la tristeza eternamente porque nos descalificamos para el cielo. De allí que debemos vivir con esperanza… con una pequeña esperanza que es la que nos motiva a vivir en esta tierra, y una gran esperanza que es la que tenemos en el pronto regreso de Jesús.

Amigas y amigos, recordemos que somos peregrinos y advenedizos en esta tierra. Nuestra patria está más allá del sol. No perdamos nuestra óptica de ser hijos que esperan encontrarse con su padre que vendrá a este leprosorio del mundo para consolarlos y llevarlos a la casa, sanos y con vida eterna.

“Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra”. Hebreo 11:13 (Biblia de las Américas)

No hay comentarios.: