29 junio 2012

UNOS CONSEJOS




Apocalipsis 3 : 18 “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”.

Nuestro Señor misericordioso no da la solución para un problema que debe ser resuelto: nuestra pobreza real frente a nuestra aparente riqueza.
Viene  mi mente el drama de Adán y Eva que creían estar bien cubiertos luego del pecado por hojas de higuera, pero que luego estas se secarían y necesitarían otras. Hoy los Laodicences simbólicos están en las mismas condiciones. Llenan sus vacios emocionales y consiguen alguna seguridad momentánea para luego verse nuevamente vacios y ponerse a seguir buscando algo que llene sus vidas y les de propósito. Pero así como a Adán y Eva, Dios les dio sus vestiduras con la promesa de  la redención, ahora a los laodicenses se les ofrece lo que realmente llenará el vacío de sus vidas.
Oro refinado en fuego. Un carácter simétrico y bueno desarrollado en medio de las aflicciones, como de los buenos soldados de Jesucristo. Un carácter hermoso es de más valor en el mundo moderno que cualquier otra competencia. Además, vestiduras blancas para cubrir la desnudez. La justicia de Jesucristo ganada en su ministerio en esta tierra es ofrecida para ser acreditada en la vida del creyente a cambio de sus trapos de inmundicia. Y por último, colirio para purificar la visión; esto se refiere a la presencia maravillosa del Espíritu Santo en la vida de los creyentes para que discierna cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta.
“Y a menos que escuchen el consejo del "Testigo fiel y verdadero," se arrepientan celosamente y obtengan "oro refinado en fuego," "vestiduras blancas," y "colirio," los escupirá pronto de su boca” (Primeros escritos, 108).
Dios ha puesto sus recursos maravillosos para ayudar a sus hijos. Busquémoslos con todas nuestras fuerzas el día de hoy.

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