22 junio 2012

UNA GRAN PRUEBA


UNA GRAN PRUEBA

Apocalipsis 3:10 “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”

Aunque el movimiento adventista tiene poca fuerza, se aferró a la Palabra de paciencia del Señor, a la fe que se hace fuerte en la hora de la tribulación. El Señor ofreció ayuda a los cristianos adventistas de la época a fin de guardarlos en la hora de tentación y prueba que habría de venir sobre la tierra.

En Estados Unidos, el gran chasco que experimentó el movimiento millerita fue una gran tentación para dejar de lado la Palabra de paciencia. Muchos milleritas chasqueados abandonaron la fe en el Señor arguyendo que todo fue un engaño. Otros volvieron a sus religiones de origen solicitando ser readmitidos, pero un tercer grupo volvió al estudio para reexaminar donde estuvo el error de fecha en los primeros cálculos.

De este tercer grupo hubo subgrupos que fueron extraviados por interpretaciones místicas del evento, y desaparecieron con el tiempo. Solo dos grupos quedaron de los milleritas: La iglesia cristiana adventista y los adventistas sabatistas.

Con la poca fuerza que les quedó, en comparación al mega movimiento inicial, los sabatistas volvieron a la Palabra de Dios y Dios les concedió un don especial para consolarlos, reafirmarlos, establecerlos y ayudarlos en su desarrollo: El don de profecía manifestado en Elena G. de White.

El don de profecía ayudó a establecer a estos pequeños grupos a fin de aglutinarlos y orientarlos. Con los años este grupo llegó a ser la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

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