Google+ Followers

15 marzo 2012

POCA FUERZA

 
POCA FUERZA
Apocalipsis 3:8 “Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”.
El Señor Jesucristo es el que conoce. Conoce no solo porque sabe de los líderes de la iglesia sino también porque los conoce a profundidad. El que conoce las obras de cada una de las otras iglesias también conoce las obras de esta.
En el tiempo de la simbólica iglesias de Filadelfia, que va desde el año 1798, con el aprisionamiento del papa Pio VI, hasta el año 1844, con el año en que finalizó la profecía de Daniel 8: 14. Según la profecía, aquel año el Señor iniciaría la purificación del Santuario.
“Una parte de su obra había terminado sólo para dar lugar a otra.  Había aún una "puerta abierta" para entrar en el santuario celestial donde Cristo oficiaba en favor del pecador. Entonces comprendieron el significado de las palabras que Cristo dirigió en el Apocalipsis a la iglesia, correspondiente al tiempo cuando ellos mismos vivían: "Estas cosas dice el que es santo, el que es veraz, el que tiene la llave de David, el que abre, y ninguno cierra, y cierra, y ninguno abre: Yo conozco tus obras: he aquí he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie podrá cerrar" (Ap. 3: 7, 8)”.[1]
Este texto señala que fue en este tiempo en que se predicaría la segunda venida de Cristo con el objetivo de “purificar el santuario” que se pensaba que representaba el planeta tierra.
Muchos en diversas partes del mundo predicaron la venida del Señor, pero no hubo país más propicio para que un movimiento escatológico floreciera que los Estados Unidos, donde existía libertad religiosa y la democracia era un ideal en franco desarrollo.
En Estados Unidos predicaban Davis, Campbell y Miller, pero el movimiento más organizado fue el de Guillermo Miller, quien gracias al apoyo de hombres como Joshua Himes, Josiah Litch, Apolos Hale, Charles Fitch y otros, logró que el mensaje fuera conocido como Millerismo en su país.
Este movimiento, aunque pequeño, guardó y vindicó la palabra del Señor y no negó el nombre del Señor. He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. (Rev 3:9 R60)


[1] Elena G. White. Cristo en su santuario (Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1980), 199.


www.yvanbalabarca.tk

No hay comentarios.: