14 febrero 2012

UNA BATALLA EN LA TIERRA


UNA BATALLA EN LA TIERRA

Apocalipsis 2: 15,16 “Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”.

Otro reproche a los cristianos de la iglesia de Pérgamo es que tolera, aceptan, conocen y comparten con la doctrina hereje de los Nicolaitas que, como observamos antes, era un tipo de gnosticismo, es decir, la  unión sincrética de enseñanzas cristianas con paganismo. Es decir, herejía, y esto el Señor lo aborrece porque hace tropezar al que se inicia en el conocimiento del Señor.

La herejía siempre fue un problema para la iglesia, especialmente después de la muerte de los apóstoles. La herejía es cada vez más sutil. Antes, los herejes salían de la iglesia y la atacaban. Eran geográficamente ubicados y no trascendían. Pero hoy, los herejes ya no se van de la iglesia, dicen creer que la IASD es el pueblo de Dios, pero la atacan desde adentro, y ya no son geográficamente ubicables, porque, gracias a las comunicaciones (internet, radio, televisión y telefonía), sus errores son difundidos por todo el mundo, y muchos los leen y comparten con ellos.

El llamado que Dios le hace a los cristianos es que se arrepientan; que cambien de rumbo, que dejen su condescendencia con el mal. En concreto, que dejen de comulgar con la apostasía y la herejía, que dejen de jugar con su salvación. Y se les advierte que si no fuera así, el Señor irá a pelear contra ellos de la misma forma en que peleó y desterró al diablo y a sus ángeles del cielo (Apocalipsis 12).

Es otra manera de decir, que se opondrá de manera abierta al movimiento apóstata; y eso lo vemos en la llegada de los juicios contra la apostasía que llegaron sobre la iglesia de Roma en la forma de las incursiones bárbaras. Algunos dirán: “pero ¿Roma no es el imperio?” y la respuesta es sí; pero desde aquellas épocas, el Imperio Romano adoptó el cristianismo y lo reinventó como iglesia única romana, y los bárbaros al atacar el imperio, inevitablemente atacaron también a la iglesia apóstata.

La iglesia de Roma, al no cambiar sus posturas herejes, recibió los juicios de Dios al ser castigada con incursiones de paganos y cristianos arrianos.

Hoy quizás tu corazón está resentido con la iglesia por alguna razón. ¿Por qué no aclarar tus emociones y hablar con quien debas hablar? Depongamos el orgullo y pidamos perdón, o perdonemos a quienes nos lastimaron. No castiguemos a toda la iglesia; no generalicemos nuestra experiencia creyendo que todos son así. Y si tenemos algún problema de doctrina, aclarémosla a la luz de la Palabra de Dios.

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